
Hay momentos en la vida en los que creemos tener todo claro.
Sabemos lo que queremos, hacia dónde queremos ir, con quién queremos estar y cómo imaginamos nuestro futuro. Hacemos planes, nos esforzamos, oramos y esperamos que las cosas sucedan de determinada manera.
Pero de repente, algo cambia.
Una puerta se cierra.
Una persona se aleja.
Un proyecto no sale.
Una oportunidad que parecía perfecta desaparece.
Una respuesta que esperábamos nunca llega.
Y entonces aparece una pregunta que muchas veces nos cuesta admitir:
“Dios, ¿por qué?”
¿Por qué permitiste que esto terminara?
¿Por qué no salió como esperaba?
¿Por qué me hiciste esperar tanto?
¿Por qué, si tanto te lo pedí, las cosas fueron diferentes?
No siempre vamos a tener una respuesta inmediata.
Y quizás una de las partes más difíciles de tener fe sea justamente esa: aceptar que no necesitamos entender todo para seguir confiando.
Porque nosotros vemos el momento.
Dios ve el camino completo.
Nosotros vemos una puerta cerrada y pensamos que perdimos una oportunidad. Dios puede estar viendo aquello que había detrás de esa puerta.
Nosotros vemos una despedida y pensamos que algo salió mal. Dios puede estar haciendo espacio para una nueva etapa.
Nosotros vemos una demora y pensamos que fuimos olvidados. Dios puede estar diciendo: “Todavía no.”
Y sí, esperar duele.
Soltar duele.
Aceptar que algo no era para nosotros también duele.
Somos humanos. Podemos tener fe y aun así sentir tristeza. Podemos confiar en Dios y al mismo tiempo preguntarnos por qué ciertas cosas tuvieron que suceder.
La fe no significa que nunca vas a tener miedo.
Significa que incluso con miedo elegís seguir caminando.
La fe no significa que nunca vas a llorar.
Significa que incluso en medio de tus lágrimas sabés que no estás solo.
La fe tampoco significa que todo va a suceder exactamente como querés.
Significa creer que, aunque el camino sea diferente al que imaginaste, Dios todavía puede hacer algo bueno con él.
Quizás hoy estés viviendo una etapa que no entendés.
Tal vez estás esperando algo que parece no llegar.
Tal vez perdiste algo que estabas seguro de que permanecería en tu vida.
Tal vez estás intentando comenzar de nuevo mientras una parte de vos todavía sigue preguntándose qué pasó.
No te castigues por no tener todas las respuestas.
Hay capítulos que solamente entendemos cuando pasan los años y miramos hacia atrás.
Entonces comprendemos por qué aquella puerta tuvo que cerrarse.
Por qué aquella persona tuvo que irse.
Por qué aquella oportunidad no llegó.
Por qué tuvimos que esperar.
Y muchas veces terminamos agradeciendo por cosas que, en su momento, nos hicieron llorar.
Por eso, si hoy tus planes cambiaron, no significa necesariamente que todo esté perdido.
Quizás simplemente estás entrando en una parte de tu historia que todavía no conocés.
Seguí orando incluso cuando no sepas qué decir.
Seguí confiando incluso cuando tengas dudas.
Seguí agradeciendo incluso por las pequeñas cosas.
Seguí caminando aunque hoy solamente puedas dar un paso.
No necesitás conocer todo el camino.
Solo necesitás fuerza para el próximo paso.
Y cuando sientas que nada está sucediendo, recordá esto:
Dios también trabaja en silencio.
Puede estar preparando algo que todavía no podés ver.
Puede estar acomodando situaciones que todavía no conocés.
Puede estar protegiéndote de caminos que parecían buenos, pero no eran para vos.
Puede estar enseñándote a esperar.
Puede estar fortaleciéndote para aquello que viene.
Así que no confundas una demora con un abandono.
No confundas una puerta cerrada con el final de tu historia.
No confundas una temporada difícil con una vida difícil.
Hay momentos que parecen finales y terminan convirtiéndose en nuevos comienzos.
Hoy quizás no entiendas el propósito.
Quizás mañana tampoco.
Pero mientras llega la respuesta, podés seguir diciendo:
“Dios, no entiendo tus planes, pero confío en que podés guiar mis pasos.”
Porque algunas de las bendiciones más grandes de nuestra vida pueden comenzar justamente después de aquello que creíamos que nunca íbamos a superar.
Seguí adelante.
Tu historia todavía se está escribiendo. 🤍🙏
